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Alejandro

Octubre de 2005. Me entero de una noticia que me produce mucho miedo. Al día siguiente, estoy en Urgencias para ser operado de apendicitis. El post-operatorio se convierte en un gran sufrimiento y una nueva toma de conciencia. Una y otra vez mi mente se pregunta por qué ha ocurrido. ¿Por qué, no tenía recursos emocionales para afrontar ese miedo? Por esas fechas ya había hecho mella en mí la temible ansiedad, esa enfermedad tan moderna que nos amarga enormemente la vida. Había estado sumergido en terapia psicológica para poder comprender por qué tenía ansiedad. Unos 2 meses después de la operación de apendicitis, estoy enfrente de Fuensanta hablando sobre el tema. Un familiar me ha aconsejado hablar con ella. El Rolfing puede ayudarme. ¿Cómo? Mi primer pensamiento está encaminado a cómo el Rolfing me puede ayudar para recuperar mi tono físico después de la operación. Pero tras la primera sesión con Fuensanta, salgo de su consulta con un propósito y una nueva visión de mi cuerpo. El propósito: SER CONSCIENTE.

Sobre todo ser consciente de mi actitud ante las cosas que ocurren. Cómo ando yo en mi vida. La visión: Mi cuerpo refleja muy fielmente mi actitud ante la vida.Así que en ese mismo momento en el que abandono la sala empieza mi viaje de consciencia a través de mi cuerpo. Empieza un trabajo de darme cuenta cuál es mi actitud en cada una de las situaciones que debo afrontar. Como reacciono, qué valora más, por qué actúo de esa forma. ¿Y  mi cuerpo?, ¿que es lo que me está diciendo?.

Durante este viaje de 10 sesiones, tuve la experiencia de tener dos rolfers acompañándome. Fuensanta en Madrid y Tom Gustin en New York. De cada uno aprendí lo que tenía que aprender. Y al cabo de unos meses mi cuerpo ya empieza a expresar mi cambio de actitud y mi nueva forma de afrontar situaciones.

Vuelvo a ver a Fuensanta y decidimos empezar una serie de sesiones. Cuando empiezo mi cuerpo refleja que el peso recae sobre el lado derecho de una forma muy pronunciada. Mi musculatura del lado derecho está mucho más desarrollada que la del lado izquierdo. Nunca antes había sido consciente del desequilibrado que mostraba mi cuerpo. (Serie de Fotos 1: Enero 2005) y empezamos a trabajar. No solo con mi cuerpo, sino con mi actitud. Con mi darme cuenta. Con mi ser consciente.

Una vez más, un nuevo y trágico suceso se cruza en mi camino, mi cuerpo se duele nuevamente.  Con el tiempo sabré que se trata de una gastritis crónica y bloqueos linfáticos. Otra situación difícil en la vida la cuál hay que afrontar de la mejor forma que sé. Después del suceso, visito a Fuensanta para acabar mi 10 sesión inicial de Rolfing. (Serie 2 de fotos -Noviembre 2005). Aunque yo me siento dolorido por el trágico suceso mi cuerpo ha experimentado un gran cambio. Yo también. Empieza a equilibrarse. A ser más consciente de lo que ocurre. Durante este tiempo me convierto en un ansioso por sanar mi cuerpo. En este punto, mi ansia por saber y sanar me ha llegado a tener cierta información de por qué somatizamos problemas emocionales en nuestro cuerpo. Y ahora lo estoy experimentando intensamente. Así que, como un caballero de la mesa redonda, me pongo en camino  a buscar mi Santo Grial. Me pongo a buscar el equilibrio. La paz interior que todos buscamos y que muy pocos encuentran. Mi vida se convierte en una obsesión por recuperar la salud perdida. Visito todo tipo de terapias: Medicina tradicional, Kinesiologia, Acupuntura, medicina China, medicina Japonesa, terapia craneo-sacral, reflexología, tomatis, meditación, Reiki, medicina Ayurveda, Chi Kung, taller de Rolfing con Fuensanta, sintergética, Almagram y alguna más que me habré dejado sin mencionar. Pero, sigo teniendo dolores. Unos días suaves, otros días muy intensos.
 
Cada día que paso en mi busca, soy más consciente de mi cuerpo, de mi mente, de mi alma. Me convierto en un observador de mi mismo. Cada día consigo ser más consciente de cuando yo utilizo mi mente para irme al pasado, o para planear el futuro. Pero qué poco, qué poco tiempo dedico a disfrutar del presente.

A estás alturas puedo decir que soy bastante capaz de ser consciente de qué ocurre en mi mente. De que ocurre en mi cuerpo. De por qué tomo una decisión y no otra. De cómo aprendo y como me afecta. De cómo percibo la realidad. De cómo la experimento. De cómo la siento. Qué emoción se produce en cada instante. Me doy cuenta que he avanzado mucho o no. Aún así, estoy mucho más dolorido que nunca. Pero lo que he aprendido es que el dolor no me afecta. Ya no me produce ira. Me ocupa, pero no me preocupa. Ahora el gran cambio que se ha producido es que al dolor lo mimo. Es mío. Yo lo produzco. ¿Por qué lo voy a odiar?

Es hora ya de hacer otra visita a Fuensanta. A ver que me puede aportar en estos momentos el Rolfing.  La primera impresión de Fuensanta es de grata sorpresa. Mi cuerpo ha cambiado muchísimo. (Serie de Fotos 3: Enero 2007). Todavía mi cuerpo está ligeramente inclinado sobre mi lado derecho, pero ya se percibe una posición más equilibrada. Una mirada hacia al frente. Unos pies apoyados mucho mejor en la superficie por la que pisan. Unas rodillas con menos tensión. Músculos más relajados. Incluso una sonrisa más amplia.

Fuensanta está muy contenta de ver los progresos que hemos hecho juntos. Yo también. El Rolfing fue quizás uno de los detonantes en busca de mi santo grial. Estaría mintiendo si no dijera que Fuensanta ha influido notablemente en mi disposición a ser más consciente de la realidad.

¿Qué ha ocurrido? Bueno, es difícil de explicar o no. Pero durante este tiempo he sido muy, muy, muy consciente de cada una de las cosas que me han pasado en mi vida. Quizás la enfermedad se vaya o no. Quizás la enfermedad sea buena o no. Lo que si parece es que la enfermedad me ha llevado y me está llevando a ser consciente de cada uno de los segundos de mi vida. Tanto como si los disfruto, como si los dejo pasar: Soy consciente de ellos. El Rolfing fue uno de los detonantes. Observando mi cuerpo me he convertido en un ser consciente.

Para concluir le doy las gracias a Fuensanta y a Juan por haberme permitido conocer el Rolfing. El Rolfing fue para mí, un empujón al descubrimiento de que todo, todo, absolutamente todo se vive de una forma más tranquila y armoniosa  con la consciencia de SER.

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Antes de la 1ª sesión Después de 10 sesiones

1 año
después

 
 
 
 
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